Vivimos el domingo un trabajo intenso que nos instaló en un ánimo de conexión. Nos nutrimos con muchas cosas ricas e interiores. La construcción de lo sagrado en mi cotidianeidad, la confianza, la fuerza para seguir apostando por mi equilibrio. Me encantó la manera de decirlo de Maite: "De todo esto me llevo, sobre todo, calor humano."
Las dos ediciones anteriores estaban enfocadas a consolidar en nosotros dos pilares básicos que nos ayudarán a construir una vida hermosa, plena y equilibrada: La aceptación y el ahorro de energía.
Aceptar es mirar lo que tengo a mi alrededor y en mi, sin miedo, sin pelea, como punto de partida para decidir qué quiero hacer. No es quedarme inmovilizado, es detenerme antes de partir. Es detener la inercia y mirar de una forma nueva, porque sólo así conseguiremos CAMBIAR lo que sigue sin gustarnos.
Ahorrar energía (psicológica) significa mirar los procesos de pensamientos que me desgastan. Hay uno en espacial que merece nuestra atención: la queja. la queja me instala en la pelea y en una tensión que dificulta que encuentre la mejor solución, mientras consume la mayor parte de la energía que poseo.
Para la consolidación de estos pilares utilizamos la reflexión y la metodología y conseguimos algunos buenos resultados, pero éstos son limitados, por que la razón tiene un límite, impuesto por la sombra o el inconsciente, de cada uno, lleno de los traumas y experiencias pasadas. Necesitamos algo más para reforzarnos. Por ello la invitación a partir de ahora es sembrar en nuestros corazones y en nuestras tripas dos ingredientes nuevos, más poderosos, con los que poder sostenernos en la aceptación y el dejar de quejarnos:
La conexión profunda con el Mundo Natura
La integración en una familia energética
El domingo trabajamos, ambos aspectos. Pero me referiré ahora al segundo. Una familia energética es un grupo de personas que cuando se reunen sienten una energía especial "extra" y de un calidad que le permite poder explorar los cambios y llevar a cabo los desafío de su crecimiento personal. Se encuentran para aprender más intensamente y después llevan sus aprendizajes a lo cotidiano.
Una familia energética tiene respeto por sus miembros, tiene confianza en el potencial de cada uno, tiene flexibilidad para mirar cada crecimiento, pero sobre todo, tiene calor humano, crucial para que germine la semilla de realización que todos llevamos dentro y podamos ver crecer en nosotros un ser auténtico y comprometido con su bienestar, el de sus hermanos y el de la Madre Tierra.
peregrinacion, conexion
Las dos ediciones anteriores estaban enfocadas a consolidar en nosotros dos pilares básicos que nos ayudarán a construir una vida hermosa, plena y equilibrada: La aceptación y el ahorro de energía.
Aceptar es mirar lo que tengo a mi alrededor y en mi, sin miedo, sin pelea, como punto de partida para decidir qué quiero hacer. No es quedarme inmovilizado, es detenerme antes de partir. Es detener la inercia y mirar de una forma nueva, porque sólo así conseguiremos CAMBIAR lo que sigue sin gustarnos.
Ahorrar energía (psicológica) significa mirar los procesos de pensamientos que me desgastan. Hay uno en espacial que merece nuestra atención: la queja. la queja me instala en la pelea y en una tensión que dificulta que encuentre la mejor solución, mientras consume la mayor parte de la energía que poseo.
Para la consolidación de estos pilares utilizamos la reflexión y la metodología y conseguimos algunos buenos resultados, pero éstos son limitados, por que la razón tiene un límite, impuesto por la sombra o el inconsciente, de cada uno, lleno de los traumas y experiencias pasadas. Necesitamos algo más para reforzarnos. Por ello la invitación a partir de ahora es sembrar en nuestros corazones y en nuestras tripas dos ingredientes nuevos, más poderosos, con los que poder sostenernos en la aceptación y el dejar de quejarnos:
La conexión profunda con el Mundo Natura
La integración en una familia energética
El domingo trabajamos, ambos aspectos. Pero me referiré ahora al segundo. Una familia energética es un grupo de personas que cuando se reunen sienten una energía especial "extra" y de un calidad que le permite poder explorar los cambios y llevar a cabo los desafío de su crecimiento personal. Se encuentran para aprender más intensamente y después llevan sus aprendizajes a lo cotidiano.
Una familia energética tiene respeto por sus miembros, tiene confianza en el potencial de cada uno, tiene flexibilidad para mirar cada crecimiento, pero sobre todo, tiene calor humano, crucial para que germine la semilla de realización que todos llevamos dentro y podamos ver crecer en nosotros un ser auténtico y comprometido con su bienestar, el de sus hermanos y el de la Madre Tierra.
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