lunes, 19 de marzo de 2007

COMENZAMOS NUESTRO VIAJE “CULTIVANDO EL EQUILIBRIO”

Salida de Coach NaturaLlegó el día y este sábado 17 comenzamos con la primera fase de este viaje por la naturaleza. Volvimos a dirigirnos a Sant Llorenç de Munt, un parque lleno de sorpresas y riqueza, tan cerca de la gran urbe que es Barcelona.

Ricardo lideraba esta primera salida, que iba enfocada a la aceptación y el ahorro de energía. Ninguno de los otros tres compañeros de Coach Natura sabíamos lo que iba a hacer, pero nuestro papel era ayudarle y aceptar completamente su estilo. El grupo de 11 personas se entregó a cada ejercicio con ganas.

Fue un trabajo “increscendo”. Comenzó suave y acabó con un potentísimo ejercicio de reflexión en torno a nuestras quejas. Una oportunidad de verificar hasta qué punto habíamos encontrado dentro nuestro un poco de sostén sobre el que dar soporte a la aceptación.

Aceptar no es resignarse. Aceptar es mirar las cosas como son y poner la atención curiosa en lo que me suscita, en lugar de querer cambiarlo. Cuando acepto algo, estoy diciendo sí a abrir mi mirada y ver aquello de una nueva manera. Como escribió Nice, me atrevo a reconocer y legitimar las diferencias.

Cuando me resigno no acepto. Al resignarme digo "soy incapaz de cambiarlo y tampoco soy capaz de aceptarlo", luego soy muy poca cosa porque no puedo resolverlo. Cuando me resigno queda atrapada una enorme energía con forma de agujero negro. Conforme aquella circunstancia se repite, o parece que se repite, yo siento mi estado de ánimo hundirse en ese pozo y poco a poco se va instalando un rancio rencor dentro mío.

Cuando acepto hay un gran ahorro de energía. Ya no tengo que luchar contra la enorme tensión de la resignación. También dejo de tomar energía para defender mi punto de vista, mi diferencia. Pero no pierdo esta diferencia. al contrario. Sí, soy diferente y él/ella es diferente. ¿Y qué? La situación es diferente a como la esperaba, ¿Y qué?

Cuando acepto desaparecen los “tengo que” y la enorme energía que ellos consumen. Mantener un “tengo que” es mantener la energía de la resolución sin saber aun hacia donde dirigirla. Es como un karateka en combate contra un contrincante que aún no ha llegado. Son otra forma de pre-ocupación. Nos parece que los "tengo que" nos entrenan, nos sirven para preparanos para el momento de la actuar. Y supongo que algo sirven, aunque la realidad es un contrincante absolutamente inesperado.

Existen dos formas de ir hacia el cambio. La primera es creando una gran tensión en el cuerpo, un gran estrés. Toda la mente dice "tengo que" y se prepara. Es como si una orquesta comenzara a hacer un ruido enorme y cada instrumento avisara con todas las frecuencias y volúmenes posibles: “voy a tocar, sí, voy a tocar, cuidado conmigo que lo voy a hacer”.

La segunda forma de cambio es a través del fluir. El fluir es acción directa con delicado feedback. Los instrumentos van tocando y se van escuchando, lo hacen con cuidado, explorando sus posibilidades y permitiendo las de los otros. Poco a poco la música va emergiendo. Es una música viva.

Cuando aceptamos al otro, escuchamos su instrumento con una nueva curiosidad. estamos dispuestos a tocar con él. También nos damos cuenta de la manera en que queremos hacerlo, más cerca, más lejos, riendo o con solemnidad, yendo delante o detrás. Cuando aceptamos al otro ambos comienzan a transformarse. No puede ser de otro modo, porque lo vivo está siempre en cambio.

technorati ,

No hay comentarios.: